La Lic. Macarena Montes de Oca, de la consultora en RRHH Ghidini Rodil, dedicada a Pymes y Empresa Familiar, explica cómo transitar correctamente los cambios de nuestra empresa.
Buscando la palabra transición en el diccionario encontré la siguiente definición: “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro diferente”. También leí en otros artículos que la transición es el proceso psicológico a través del cual las personas se adaptan a una nueva situación; a menos que se produzca la transición, el cambio no funciona.
Hay muchísimas transiciones que los seres humanos vivimos a lo largo de nuestra vida y cuanto mejor se puede hacer si tenemos en claro esto, si ordenamos, damos tiempos, reflexionamos, aprendemos. Llevándolo a un caso práctico y diario, pienso cuánto mejor transitamos por las calles cuando nos respetamos, no estamos apurados, damos lugar, estamos ordenados.
Recordá cuánto te costó ese paso del colegio a la Universidad o cómo fue transitar ese momento de vivir con tus padres a vivir sólo o en pareja o cómo fue la llegada de los hijos. Todo tiene que haber tenido sus complicaciones, sus momentos de stress. Sin embargo, luego de una transición, lograste seguir con tu vida normalmente.
Las personas sólo llegan al inicio de algo nuevo si hicieron el cierre de lo anterior y pudieron pasar un tiempo en la zona neutral. ¿Qué pasa cuando salteamos etapas?
Pensaba entonces cómo, desde los Recursos Humanos, podemos colaborar en esos momentos que contienen cierto nivel de complejidad para la psiquis de las personas, con qué tipo de transiciones nos encontramos en las organizaciones.
Hay muchas situaciones que se viven también dentro de las empresas que necesitan períodos de transición. Formación de nuevos grupos de trabajo, nuevos proyectos, ascensos, incorporaciones, todo forma parte de algo que hasta ayer era distinto. ¿Tenemos paciencia para adaptarnos a lo novedoso? ¿Cuánto tiempo real nos damos y entregamos para que ello ocurra?
Trabajando dentro de empresas multinacionales, de Pymes y organizaciones familiares encontré en otras personas la ayuda necesaria para acompañar esas transiciones. También las descubrí para mis propios cambios, aunque me haya dado cuenta tiempo después de esa situación.
Hoy por hoy, encuentro múltiples formas de aportar para estos procesos, que como mencioné anteriormente requieren de tiempo de adaptación, contención y acompañamiento. Existen programas y personas especializadas en procesos de transición. Generalmente atribuimos esto sólo a una terapia o bien a un proceso psicológico. Pero nos encontramos que las organizaciones han desarrollado programas que permiten adaptarse al proceso transicional específico.
Desde la consultoría se puede aportar a Pequeñas, Medianas y Grandes empresas el acompañamiento necesario en los cambios. De posiciones, de vocaciones, de las funciones cotidianas o bien del cumplimiento de ciclos.
Para atravesar los cambios en las organizaciones existen herramientas muy valiosas como el Outplacement, la Refocalización Laboral, Consultoría de Carrera, el Coaching y algunos con nombres específicos de cada consultora, como por ejemplo, el Life Reward.
Para clarificar estos términos, que a veces parecen complicados, podemos decir que cada uno apunta a procesos de cambios con una característica particular:
Cada herramienta tiene como fin asistir a la persona durante parte del período de transición, hacia el paso siguiente. Lo que hacen estos programas es guiar y acompañar los procesos de búsqueda, de indagación y de adaptación, proveyendo un marco de contención emocional, que facilite redefinir y alcanzar más eficientemente los objetivos posibles para las personas involucradas.
Los programas generalmente incluyen varias etapas y encuentros, éstos pueden ser semanales o quincenales y generalmente se revisa la situación actual, la situación deseada y cuáles serían los recursos necesarios para alcanzarla. También en estos encuentros, se analizan cuestiones psicológicas mediante tests (especialmente en la Consultoría de Carrera y la Refocalización Laboral). La duración de dichos programas depende de la necesidad de cada individuo o bien de la organización.
La visión externa aporta aquellas cosas que, al estar dentro de la problemática del cambio, en centro de la escena, en el corazón del conflicto y en el camino del cambio, no nos permitimos hacer y, por ende, TRANSITAR.
Esta visión aporta una nueva mirada, cuestiona creencias y estructuras, viene a romper con viejos paradigmas y nos pone nuevamente en el lugar de creer en nosotros mismos y así pasar a una nueva etapa con el camino necesario “caminado”.
En síntesis, dentro de las empresas contamos con estos y muchos ejemplos más que requieren acompañamiento en las diferentes transiciones, para lograr justamente que el cambio se pueda llevar a cabo con la armonía que todos -empresa y empleados- buscamos y anhelamos; existen muchos recursos para lograrlo.
La presente columna tiene fines informativos y es emitida por su firmante, por lo que el Banco no se responsabiliza por los contenidos de la misma.